Para los griegos, el lucero del alba era Artemisa o Atenea, virgenes destacadas por su sabiduria.
La estrella de la noche era Afrodita, la diosa del amor.
Esas dos estrellas son la misma,
eso nos indica que en tiempos remotos, los hombres poseian la clave del misterio mas elevado:
El conociminiento de que la sabiduria y el amor son una sola cosa,
un conocimiento que nos permite trasender incluso la muerte.

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